De Barranquilla al mundo: tres miradas para construir una carrera musical















Escrito por: Gabriel E Briñez V

Subdirector – Combo Tropical Noticias


Tres maestros, tres trayectorias y una misma pregunta.




De Izquierda a Derecha: Nicolas Tovar, Maia, Sergio George y el maestro Pachalo , Fotografía: Gabriel Briñez V. 


La Fábrica de Cultura de Barranquilla fue escenario de una jornada de formación musical en la que tres figuras de distintas generaciones y recorridos profesionales compartieron experiencias con jóvenes interesados en convertir su talento en una carrera: el productor y compositor barranquillero Nicolás Tovar, el productor y músico Sergio George y la cantante barranquillera Maía.

Las tres masterclasses, realizadas en el marco del Barranquilla Grande Big Band Fest, abordaron temas diferentes —producción musical, liderazgo, industria, inteligencia artificial, identidad artística, mujeres en la música y perseverancia—, pero dejaron una coincidencia de fondo: una carrera musical no se construye solamente con talento. También requiere identidad, aprendizaje, disciplina, capacidad de adaptación y claridad sobre lo que cada artista quiere construir.

Nicolás Tovar: conocer al artista antes de construir la canción.





La jornada comenzó con Nicolás Tovar, compositor y productor barranquillero con una trayectoria internacional vinculada a importantes proyectos y artistas de la industria musical.

Para Tovar, una de las claves de la producción consiste en entender primero quién es el artista y cuáles son sus fortalezas.

Durante su intervención explicó que, antes de entrar al estudio, procura conocer cómo canta el intérprete, escuchar una muestra de su trabajo y construir una maqueta inicial. A partir de allí, el proceso puede modificarse de acuerdo con las características de la voz y las posibilidades del artista.

La idea plantea una concepción de la producción que va más allá de simplemente grabar una canción: el productor debe encontrar la manera de hacer que una composición funcione para quien la interpreta.

Ese planteamiento resulta especialmente relevante para los jóvenes que comienzan a producir sus propias canciones en un momento en el que las herramientas tecnológicas permiten crear música con recursos que antes estaban reservados para estudios profesionales.




La experiencia de Tovar también representa una referencia para Barranquilla: un músico formado en la ciudad que desarrolló buena parte de su carrera en escenarios internacionales y que hoy regresa a compartir conocimiento con nuevas generaciones.

En ese sentido, su presencia plantea una pregunta para el ecosistema musical local: ¿cómo lograr que el talento que surge en Barranquilla encuentre no solamente escenarios, sino también procesos de formación, producción, circulación y conexión con mercados internacionales?




Sergio George: producir también significa liderar.





La segunda masterclass estuvo a cargo de Sergio George, productor, compositor, arreglista y músico con una extensa trayectoria dentro de la música latina.

Su conferencia, titulada “La música sin fronteras, visión, liderazgo y el camino hacia el éxito”, fue moderada por Luisa Fernanda Peña, de Billboard Colombia, y puso sobre la mesa algunos de los cambios que enfrenta actualmente la industria.

George explicó parte de su método de trabajo y volvió sobre una idea fundamental: la producción debe partir de las características reales del artista.




Antes de desarrollar una canción, señaló, es necesario identificar qué hace bien el intérprete y qué aspectos no necesariamente corresponden a sus fortalezas. A partir de esa lectura se construye la propuesta musical.

La reflexión es significativa porque coloca al productor en un papel que combina conocimiento técnico, capacidad de escucha y comprensión de la personalidad artística.


La inteligencia artificial como herramienta.





Uno de los temas que generó especial interés fue la inteligencia artificial.

George manifestó durante la masterclass que ve la IA como una herramienta que puede aportar ideas y estimular la creatividad. Su planteamiento no fue presentarla simplemente como una amenaza, sino como una tecnología que obliga a los creadores a preguntarse qué pueden aportar desde su propia capacidad artística.

La discusión tiene una dimensión particular para los jóvenes músicos del Caribe colombiano. Las herramientas de IA están reduciendo algunas barreras técnicas para la creación musical, pero también aumentan la cantidad de contenido disponible.

En ese escenario, la pregunta ya no es solamente quién puede producir una canción, sino qué hace diferente a esa canción y qué identidad tiene el artista que la interpreta.


El desafío de la salsa.




George también abordó la situación de la salsa frente al crecimiento de otros géneros, particularmente la música urbana.

Su reflexión apuntó a una diferencia que no necesariamente está relacionada con la capacidad musical de los artistas, sino con el ecosistema que existe alrededor de un género: inversión, promoción, circulación, empresas, audiencias y oportunidades comerciales.

La discusión resulta especialmente pertinente para Barranquilla y el Caribe, territorios con una tradición musical estrechamente relacionada con la salsa, el Caribe y las músicas tropicales.

El desafío, por tanto, no parece limitarse a producir buenos músicos. También implica construir condiciones para que esos músicos puedan desarrollar proyectos sostenibles y alcanzar nuevos públicos.


Maía: el éxito no necesariamente significa ser más famosa.



La tercera masterclass tuvo como protagonista a Maía, cantante barranquillera cuya trayectoria reúne pop, música tropical y diferentes expresiones de la música latinoamericana.

Su intervención tomó un camino diferente. Más que concentrarse exclusivamente en la industria, habló sobre las decisiones personales que acompañan una carrera artística.

Uno de los mensajes centrales estuvo relacionado con la identidad.


Maía invitó a los jóvenes a pensar cuidadosamente qué quieren hacer y sostuvo que renunciar a la propia identidad para conseguir la aprobación de otros puede tener un costo mayor que asumir el esfuerzo de construir un camino propio.

También habló abiertamente de los errores.


Su planteamiento fue que equivocarse forma parte del proceso de aprendizaje y que una trayectoria profesional no puede construirse intentando evitar permanentemente el fracaso.

Para ella, la pregunta importante no debería ser únicamente por qué una persona no alcanza mayor reconocimiento público, sino si realmente se siente exitosa con la vida que está construyendo.





Esa diferencia introduce un concepto que suele quedar fuera de las conversaciones sobre la industria musical: el éxito no tiene necesariamente una única medida.


Mujeres, disciplina y construcción de identidad.



Durante la conversación, Maía también recordó su experiencia como estudiante de Ingeniería Mecánica en la Universidad del Norte y las circunstancias que enfrentó siendo una de las pocas mujeres de su generación.

A partir de esa experiencia explicó cómo aprendió a interpretar los obstáculos como retos y no necesariamente como razones para abandonar un propósito.

Una de las ideas que dejó fue la necesidad de seleccionar qué voces externas se incorporan al propio proceso.




No se trata, según su planteamiento, de desconocer las dificultades, sino de evitar que la búsqueda permanente de aprobación externa termine definiendo las decisiones personales.

En el campo musical, esta reflexión adquiere importancia para las jóvenes que buscan desarrollar una carrera en una industria donde la exposición pública, las redes sociales y las métricas digitales pueden convertirse en referentes permanentes de validación.

Maía planteó la música también como un espacio para compartir y no exclusivamente para competir.

La exposición pública y el derecho a decidir

Otro momento de la conversación abordó las consecuencias de expresar públicamente opiniones personales y decisiones políticas.

Maía explicó, desde su propia experiencia, que una figura pública puede enfrentar desacuerdos y reacciones negativas cuando hace visibles sus posiciones. Señaló que decidió asumir las consecuencias de expresar públicamente sus opiniones y que, al mismo tiempo, aprendió que no todo tiene que ser respondido.

La reflexión fue llevada hacia un terreno más amplio: cómo administrar la energía personal cuando una persona está permanentemente expuesta a opiniones, críticas y desacuerdos.

Más allá de la posición política concreta que pueda tener cualquier artista, el episodio muestra una realidad de la industria actual: la carrera de un músico ya no se desarrolla únicamente sobre el escenario. También se desarrolla en las redes sociales y en el espacio público.


Música, interpretación y conexión.




La conversación también abordó la espiritualidad y la experiencia de cantar ante grandes públicos.

Maía estableció una diferencia personal entre creer y saber y explicó cómo determinadas experiencias han reforzado su percepción de la música como un espacio de conexión humana.

Uno de los elementos que destacó fue la importancia de la interpretación.

Para la cantante, la técnica constituye una herramienta fundamental, pero no puede sustituir aquello que permite transmitir sentimientos al público.

Esta idea conecta nuevamente con las intervenciones de Tovar y George: la tecnología puede modificar la forma de producir música, pero la identidad del intérprete continúa siendo un componente central de la experiencia artística.


Una misma lección desde tres caminos.






Aunque Nicolás Tovar, Sergio George y Maía pertenecen a trayectorias diferentes, sus intervenciones terminaron encontrándose en varios puntos.

Tovar habló desde la producción y la construcción de un artista.

George lo hizo desde la experiencia, el liderazgo, la industria y la adaptación tecnológica.

Maía abordó la identidad, las decisiones personales, la interpretación y la perseverancia.

Los tres planteamientos pueden leerse como partes de una misma conversación: cómo convertir una capacidad artística en una trayectoria profesional sin perder aquello que hace particular a cada creador.

Para una ciudad como Barranquilla, donde existe una tradición musical con reconocimiento nacional e internacional, esta discusión también abre una conversación sobre el ecosistema local.

Tener talento es apenas uno de los componentes. La formación, los estudios de grabación, los productores, los empresarios, las plataformas de circulación, los escenarios, la educación musical, las alianzas internacionales y la capacidad de generar audiencias forman parte de una cadena que determina las posibilidades de desarrollo de un artista.


Impacto local: el reto de convertir talento en oportunidades.






Para Barranquilla y el Caribe colombiano, las reflexiones de esta jornada pueden servir como punto de partida para discutir cómo fortalecer el ecosistema musical regional.

La ciudad cuenta con una tradición cultural reconocida y con nuevas generaciones que utilizan herramientas digitales para crear, grabar y distribuir música.

Sin embargo, la existencia de talento no garantiza por sí misma una carrera sostenible.

El desafío consiste en conectar formación, producción, circulación, industria y oportunidades internacionales.

En este punto, las masterclasses adquieren una dimensión educativa que va más allá del escenario. El conocimiento de artistas con experiencia internacional puede convertirse en una referencia para jóvenes que necesitan conocer no solamente cómo se interpreta una canción, sino también cómo se construye una carrera alrededor de ella.

La pregunta que queda abierta para Barranquilla es precisamente esa: ¿qué mecanismos puede desarrollar la ciudad para que el talento musical local encuentre una ruta más clara hacia la profesionalización y los mercados nacionales e internacionales?.


Una invitación a no renunciar.





Al cierre de su intervención, Maía dejó uno de los mensajes que mejor resume el espíritu de la jornada:

“Independientemente de lo que pensemos, no dejemos de tener esperanza.”

Y añadió una reflexión sobre los tiempos de una carrera: las cosas no necesariamente ocurren en un mes, en un año, en diez o en veinte años.

El mensaje coincide con una realidad que los tres invitados mostraron desde diferentes perspectivas: una carrera musical es un proceso y no un resultado inmediato.

Para los jóvenes que participaron en las masterclasses del Barranquilla Grande Big Band Fest, la jornada dejó algo más que conocimientos técnicos. Dejó preguntas sobre identidad, disciplina, industria, tecnología, liderazgo y propósito.

Y quizá la principal sea una que cada artista debe responder por sí mismo:

¿Qué quiere construir con su talento y qué está dispuesto a hacer para convertirlo en una profesión sin dejar de ser quien es?.


Seguimiento periodístico.



Para Combo Tropical Noticias, uno de los temas que merece seguimiento es el desarrollo del ecosistema musical de Barranquilla y el Caribe: formación, oportunidades para nuevos artistas, acceso a producción profesional, circulación, emprendimiento cultural y conexión con la industria internacional.

El reto no es solamente descubrir nuevos talentos, sino analizar qué condiciones necesita la región para que esos talentos puedan permanecer, crecer y proyectarse desde el Caribe hacia Colombia y el mundo.



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